Una artista que deja llevarse por su corazón ante el lienzo 

Texto: Jania Salcedo
Fotografía: Ángel Sánchez

Amante del color y las formas, su obra destaca por la estructura de un solo trazo que recorre el lienzo con plena libertad y soltura sin detenerse para perfeccionar cada línea, sino simplemente se deja llevar por el pincel y va añadiendo formas y colores creando piezas con un estilo único. “Esta técnica me permite explorar la relación entre el control y la libertad en el arte. A medida que trazo cada línea, me enfrento a la incertidumbre y a la posibilidad de cometer errores, pero también experimento la emoción de la improvisación y la sorpresa”. 

Proviniendo de una familia de artistas, entre ellos escritores y pintores, además de su padre, Víctor Manuel Hernández Murillo, quien es pianista, concertista y compositor de Bellas Artes, la infancia de la artista originaria de la CDMX transcurrió en los escenarios, un acontecimiento que definitivamente influyó en su desarrollo creativo y de expresión, destacando el uso de lienzos de partituras para crear sus piezas. La pintura siempre perteneció en su vida como un hobby, hasta que, después de trabajar varios años en su propia empresa de investigación de mercados, decide dedicarse por completo a lo que más le apasiona: ensuciarse las manos y transmitir lo que siente en un lienzo. 

Siendo el arte una forma de dar vida a su interior y provocar sensibilidad en el espectador, para ella cada una de sus piezas tiene un significado único y representa una parte de su historia y visión del mundo. Cuando está al frente del lienzo, es solo ella y el pincel en mano, sus sentimientos afloran y se deja llevar de manera impulsiva e impredecible conforme lo que va sintiendo y viviendo en el momento. Sus piezas destacan por la representación de ojos, considerando estos el reflejo del alma, una ventana que cuenta la verdadera historia de la obra; “[estos] representan la capacidad de observar y percibir el mundo que nos rodea y adentrarse en lo más profundo, a través de ellos, busco transmitir emociones y reflexiones sobre la condición humana”.

Sus trazos han cruzado fronteras siendo expuestos en los 5 continentes, en ciudades como París, Madrid, Barcelona, Mónaco y Alejandría, Egipto. Además, ha colaborado con artistas, galerías, acciones sociales y marcas, destacando una colaboración con el fotógrafo Lu Wang en Taiwán, Nueva York y Miami. Recientemente su talento cruzó Turquía al realizar el arte de un festival de cortometrajes en Izmir. Asimismo, tuvo el honor de ser seleccionada para pintar una vaca en el Cow Parade México 2023, una exposición internacional que promueve artistas locales e internacionales.

Olga continúa dejando su huella desarrollando varios proyectos con marcas, así como participando en distintas colaboraciones y acciones sociales. Actualmente, está trabajando en una colaboración con un nuevo concepto de restaurante-galería para crear una experiencia sensorial donde lo visual y lo culinario se unen. De igual manera, está desarrollando una serie de obras para inaugurar una galería en Milán, Italia, así como una próxima exposición individua.

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 IG: @olgahdzarte