Todos queremos desahogar nuestras emociones, pero pocas veces sabemos cómo, el Dr.Mike Murdock nos muestra como redireccionar el enojo y convertirlo en motivante para hacer una diferencia.

Por: Ana Sweet
www.anasweetministries.com
Fotografía: Especial

El Dr. Mike Murdock, un mentor en mi vida, me enseñó que el enojo es una pasión que necesita dirección; esa definición, me ayudó a darme cuenta de que la pasión sin dirección puede destruir relaciones para siempre. Todos nos enojamos, pero no saber canalizar esa pasión es muy grave. El enojo bien dirigido puede causar cambios poderosos. Si te enoja la injusticia, puede motivarte a hacer una diferencia; si te enoja la pobreza, puede inspirarte a luchar por los que no tienen voz; si te enoja el ver niños en la calle, puede moverte a construir orfanatos.

¿Pero qué hacemos con el enojo que destruye? Un momento puede costarnos todo lo que poseemos: destruir nuestro matrimonio, marcar a nuestros hijos y dejarnos desempleados. Si el enojo no nos mueve a proteger, luchar por los demás y defender, entonces es un enojo maligno que traerá tragedias.

Todos queremos desahogar nuestras emociones, pero pocas veces medimos el costo: no hacemos una hoja de pérdidas y ganancias. No debemos olvidar que el derecho de expresar nuestro enojo siempre viene con grandes consecuencias. El enojo positivo siempre te mueve al rescate de los demás, mientras que el enojo maligno te lleva a la destrucción de tus relaciones más valiosas.

Te animo a que tu enojo te mueva a defender tu matrimonio, a luchar por proteger tu empresa y a rescatar al vulnerable. Se requiere de muchísima fortaleza interna para no verter el enojo sobre los que amas. Atrévete a enojarte lo suficiente contra esa falla de carácter y pide ayuda.